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Different roads

Donde quiera que uno muera, todas las tierras son benditas.

Mi papá jamás tuvo un disco de rock, jamás lo oí hablar de rock y jamás lo vi oyendo rock. Mi papá creció a punta de un ritmo que se volvió eterno gracias a un hombre de cuero templado, sombrero voltiao y garganta nostálgica: Gilberto Alejandro Durán Diaz, Alejo Duran. Durán escribió en unas de sus canciones que en su acordeón llevaba el alma suya, el corazón y parte de su alegría, y volvía tan grande ese instrumento que hasta cabía el alma de mi papá,con todo el corazón y toda su vida. Mi papá oía vallenatos de Alejo Durán cuando estaba triste, feliz, borracho, sobrio, emputado, sereno, incluso en las pocas veces que se sentía papá mío. Mi papá nunca me vió con un disco de vallenato, mi papá jamás me oyó hablar de Alejo Durán, mi papá sólo me oyó hablar de rock, y por eso creo que no entendería si le dijera que los ingleses escogieron una canción de Joy Division como la cura perfecta para la melancolía, para eso no existe nada diría, curar tu tristeza hijo, sería como acabar con tu vida. Y mientras pienso en eso y oigo a Joy Division cantando Love Will Tear Us Apart, recuerdo que mi papá cantaba una canción de Durán que decía que como Dios en la tierra no tiene amigos, anda en el aire, y que si uno muere solo no importa, porque donde quiera que uno muera, todas las tierras son benditas. Me acuerdo de eso y del acordeón de Alejo, y me doy cuenta por fin que mi papá sí ha oído buen rock toda su vida.

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